La hipernormalización decadente del sé tú mismo: el Joker de Joaquín Phoenix

De forma artística, la nueva interpretación de Phoenix sobre the Joker, causa incomodidad a lo largo de la cinta para los miles de espectadores que han acudido a verla y digo, era de esperarse, porque, tal vez, el problema es que nos sintamos penosamente identificados con el personaje interpretado.

Ante esto, the Joker no es el resultado y producto de este mundo, de esta sociedad, sino, es él en sí mismo. La exacerbación cruda de nuestro mundo. En términos claros, the Joker de Joaquín nos muestra cómo somos. Tal cual, no menos, no más. Porque en la más profunda normalidad, el Joker es el más normal de los normales.

En esta película no se juega el viejo postulado foucaultiano de la dicotomía entre normalidad y rareza, si no se plasma de forma excelsa, el camino de la hipernormalización del ser; por ello, la película causa una gran incomodidad al espectador, dado que este no tiene de otra más que compararse con el personaje ya enunciado, al saberse y comprender que en el camino a la diferencia de los otros, no hacemos más que parecernos aún más a ellos.

Es así como el Joker pone de relieve la premisa del “sé tú mismo”, idea que nos hace creer que uno es lo que es en su individualidad y que por ello se diferencia de todos, y no se da cuenta que, a pesar de estos grandes esfuerzos, termina cayendo en el catastrófico mundo de la mismitud y que entre más único y diferente se sienta, más igual es al resto del mundo.

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En este sentido y al comprender y sabernos iguales a todos, hay personas que se dislocan de la mismitud y no les queda de otra más que caer en la nueva y más original “enfermedad” de nuestro tiempo: la depresión y la angustia del vivir.

Ante esto, resulta curioso que quien cumple a cabalidad  la premisa de nuestros días del “se tú mismo”, sea aquel al que se le clausure la posibilidad de la normalidad, porque al exacerbarla, no hace más que recordarnos que unos no son moralmente mejores que otros, sino que todos en sí, son seres decadentes orillados a la desdicha del vivir mediante los parámetros de la estructura tristemente feliz del “eres único y diferente” y que entre más único y diferente, eres más igual y cercano a todos.

 

 

Imagen principal: MLA21 (Twitter)

 

 

EP

 

 

 

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