El Covid-19: entre el espectáculo y la era del postsujeto

El Covid-19 se ha convertido en la primera pandemia grabada, monitoreada y presentada como un gran espectáculo 24/7 a través de todo el mundo.

No hay día ni hora en donde toda información producida tenga que ver con este asunto y no es para menos, es la primera puesta en práctica de cómo sería la vida en una gran pantalla, en donde los actores y televidentes seamos, paradójicamente, nosotros mismos.

Dicho gran espectáculo deviene en olas de imágenes y videos relacionados con el tema, desde las personas desesperadas comprando papel higiénico, hasta teorías que rayan en lo sobrenatural. En fin, todo es parte de este gran show.

Ahora bien, el problema no es en sí el Covid-19, sino el cómo nosotros hemos aceptado sin reproche nuestro papel y es aquí en donde juegan dos factores desapercibidos: cómo sería una vida basada en el modelo Amazon y como sería nuestra vida en la cuarentena no de los hogares, sino de los espacios virtuales como Facebook, YouTube y la nube (para el home office, por supuesto).

Estos dos factores resultan estresantes, pero, de forma inusual, atractivos, porque pareciera que el miedo más allá de desatar pánico, desata sensaciones y emociones adictivas a entornos sofocantes, como la propagación de un virus y el devenir de la vida a espacios digitales.

Dichas sensaciones placenteras son canalizadas adecuadamente por el hipercapitalismo digital, que pone de manifiesto su intención de que la gente produzca datos y más datos, que servirán para que Amazon nos muestre lo que deseamos consumir sin salir de casa y Facebook lo que queremos ver sin salir de la pantalla, configurando así, un nuevo tipo de vida sin sujeto, basado enteramente en el hedonismo del consumirse, siempre a sí mismo en estas plataformas.

Es así, como a raíz de esta pandemia, tendremos como efecto un postsujeto, que pensará tanto en sí mismo que se olvidará de él. No seremos más que la puesta en marcha de la consecución última del capital: convertirnos en signos de consumo de nosotros mismos a través de la masiva producción de datos, sin que nos demos cuenta que nos autoconsumimos a cada rato, en cada like, imagen, video, blog o comentario.

No nos importa el otro, porque en una sociedad sin sujeto, no hay más mundo que el sin mundo del solo yo.

 

 

Imagen principal: Commons

 

 

EP

 

 

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